El podio pide Champagne

Hace 52 años, en 1967, el estadounidense Dan Gurney, ganador de la edición de ese año de las 24 horas de Le Mans, recibió un botellón de Moët Chandon, ya que era tradicional regalar un Champán o Champagne a los ganadores para que la reservaran para el brindis en una ceremonia posterior.

Pero Gurney no pudo esperar. Su alegría por la ardua victoria lo llevó a romper el protocolo y descorchó la botella, rociando a todo el mundo del espumante líquido.

Ese fue el instante exacto en que nació la ya clásica ceremonia del Champagne en el podio y que este 24 de agosto podremos revivir nuevamente cuando se reanude la TP Race, con la sexta fecha que se disputará en el Autódromo Internacional de Codegua en conjunto con la séptima fecha del T2000. Un momento único, pero reservado sólo para los tres más veloces del día.

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